EL CUADERNO DE 40 HOJAS

A Vicente Palominos

Esa tarde de verano en que el calor de Santiago te ahoga, y te hace sudar por todos lados, un amigo me dice acompáñame a la casa del profe.

Así llegamos a una casa llena de plantas y olores, con una madreselva en flor que trepaba por la muralla y caía hacia el otro lado.

Había que esperar el desarrollo de las fotos - Pero no se queden allí dijo el Profe, vengan al laboratorio. Pasamos con Titín, a una pieza oscura, solo una luz roja y unos cordeles que cruzaban de lado a lado, donde las fotos colgaban como prendas de ropa.

El iba pasando el papel fotográfico por varias fuentes llenas de líquidos transparentes en las que las iba agitando con unas tenazas de vidrio, hasta que en la quinta fuente comenzaban mágicamente aparecer las imágenes. Luego venía el proceso de secado en los cordeles.

Así conocí a Vicente Palomino, el profe de Química. Unía tan bien el arte con la ciencia, le había sacado fotos al Titín jugando a la pelota para que fuera a presentarse al Santiago Morning, jugaba de 5 y era muy buen defensa.

No le había cobrado nada por las fotos – Titín anda, presenta éste álbum y seguro que te realizan una prueba.

Cuando supimos que lo detuvieron y le allanaron su casa, destruyéndole su taller los de la DINA. Comenzamos inmediatamente a reunir firmas a todos los jugadores de los clubes del barrio de Quinta Normal. Reunimos como doscientas, redactamos una carta solicitando su libertad y la fuimos a presentar a la Tenencia de la población.

Allí el capitán nos dijo:- Cabros no se metan en líos, si no los van agarrar a ustedes, váyanse para la casa y rompió el cuaderno de 40 hojas donde llevábamos las firmas.

Nos fuimos caminando con el Tilín hasta su casa y nos pusimos a mirar su álbum de fotos en silencio.

JUAN CARLOS DIAZ F.


VICENTE SEGUNDO PALOMINO BENITEZ, Desaparecido, Santiago, Septiembre de 1974,Profesor de Química de la Universidad de Chile, 30 años de edad, soltero y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue detenido el 16 de Septiembre de 1974, entre las 15.000 y 16.00, en el centro de Santiago, por 10 civiles armados con ametralladoras, que se movilizaban en una camioneta.

Los aprehensores lo condujeron hacia el taller fotográfico que el afectado mantenía en la calle Santa Génoveva, en Quinta Normal, allí bajaron a Palominos y requisaron material fotográfico, lo que fue visto por testigos del sector. Ex prisioneros declararon que – Palominos fue visto en Cuatro Alamos.

EL GOL DE PELE

A Luiz Carlos de Almeida Vieira


Desde niño te gusto jugar a la pelota en la barriada de tu pueblo, ese mismo que vio nacer a Pelé tú ídolo de siempre, soñabas con parecerte a él algún día. Los zapatos gastados y las rodillas peladas fueron quedando en la niñez y empezaste a disfrutar de los estudios, querías ser profesor y enseñar a esos niños de los cerros, de los campos que conocieran las letras como había sido tu gran logro.

A Pelé lo seguiste admirando y gritabas a todo pulmón cada gol que anota en el equipo de Brasil, por él conociste Chile. Querías viajar al Mundial de Fútbol de 1962 a apoyar la selección, pero era muy caro, tus ahorros eran escasos. Solo lo escuchaste en tu pequeña radio a pilar y gritastes con los chicos del equipo del barrio, cuando salió campeón. ¡Brasil campeón, Brasil campeón! ¡Viva Pelé!

El futuro era incierto y el esfuerzo para ingresar a la Universidad de Sao Paulo fue grande, pero el amor propio era mayor había que sacar la carrera a todo dar. Lo logrates con méritos especiales. Ya con el cartón de Físico en la mano, podías cumplir tu sueño de viajar a Chile, más aún cuando en ese país se estaba viviendo una revolución social única, y querías ser parte de ella. Con una mochila llena de esperanzas viajaste al fin.

Los compañeros chilenos abrieron sus brazos para recibirte, junto a otros latinoamericanos que llegaron a poner su hombro en el trabajo social del Gobierno de Salvador Allende. Las horas las dividías dando clases en la Universidad Técnica del Estado y la población con palas y martillos construyendo viviendas populares. Te sentías uno más de ellos, junto a la compañera que habías elegido por esposa.

Toda esa solidaridad que tenías por entregar fue manchada por el dolor, la tristeza del Golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973. Estabas tranquilo, eras extranjero y eso te favorecía, Así lo comentaban a los amigos esa noche en la comuna de Barrancas, donde vivías, al saber la detención de algunos pobladores y la muerte de otros. Habían caído muchos dirigentes y estabas dispuesto ayudar, para que esta desgracia caída sobre el pueblo chileno no siguiera. No sabías que serías el próximo en caer. El 14 de Septiembre un pelotón de Carabineros te saca de tu hogar y te llevan al Estadio Nacional. A ese mismo estadio que había querido conocer, donde había jugado Pelé Ya no se escucha el eco de los goles, solo sollozos y lamentos de dolor. Las galerías del estadio están repletas, pero no de fanáticos del fútbol, que alientan a su equipo, sino de detenidos, con rostros demacrados, que miran con nostalgía las cancha y el arco recordando el último partido, a lo mejor muchos ellos, si vieron a Pelé meter un gol.

Los altoparlantes dicen tu nombre LUIZ CARLOS DE ALMEIDA, te acercas a la reja para identificarte. Algunos compañeros se despiden de ti con un abrazo. Los tranquilizas. “No se preocupen, ya vuelvo…….”

Esa noche te llevaron a la orilla del río Mapocho y te obligaron a adentrarte en sus aguas, mientras un pelotón te disparaba cobardemente por la espalda…

Amigo Luiz Carlos lograrte conocer Chile y su Estadio Nacional, yo sigo en Brasil, al otro lado de la Cordillera de Los Andes, esperando tu regreso y escuchando los partido en tu vieja radio junto a los chicos del barrio.

HILDA. E. ESPINOZA F.

Mayo 2006

LUIZ CARLOS DE ALMEIDA

Brasileño, casado, profesor universitario, detenido desaparecido el 14 de septiembre de 1973 en Santiago.

Luiz Carlos de Almeida fue detenido ese día por efectivos de Carabineros y trasladado Estadio Nacional, y desde esa fecha permanece desaparecido. De acuerdo al testimonio de un sobreviviente, ambos, exiliados políticos y simpatizantes del MIR, fueron detenidos por Carabineros en su domicilio, ubicado en la entonces comuna de Barrancas, y conducidos a una Comisaría del sector; durante la noche los trasladaron hasta el Estadio Nacional, donde se les interrogó bajo torturas. Luego, acompañados de un tercero, también extranjero en no ha podido ser identificado, fueron trasladados por una patrulla militar una de las riberas del río Mapocho. Allí los militares los obligaron a adentrarse en las aguas mientras los ametrallaban por la espalda.

Considerando los antecedentes reunidos y la investigación realizada por esta Corporación, el Consejo Superior llegó a la convicción de que Luiz Carlos de Almeida fue detenido y hecho desaparecer por agentes del Estado mientras lo mantenían privado de libertad. Por tal razón, lo declaró víctima de violación de derechos humanos.

(Informe de la Corporación)

JUAN

 

A Juan Barría
La comisaría del lugar, de la que varios habían sido sus alumnos, fue el brazo de la junta golpista. Nunca más lo volvieron a ver desde ese 16 de Septiembre.
Juan amaba la vida y con ella a sus mujeres. Nancy le había dado tres hermosas hijas, quienes no le pudieron disfrutar en la maraña de sus actividades de la época. Trabajaba todo el día con sus niños de la Escuela
N° 1, donde, luego de completar el libro de clases y preparar su material didáctico, retornaba a su hogar a tomar un mate con tortillas de rescoldo y el kuchen de migas que tanto gustaba. En ese momento conversaba con las niñas, les preguntaba por sus tareas y amigos, a veces les traía novedades, algún juego, una adivinanza o una reflexión del universo campestre. Luego se iba al trabajo comunitario, a las JAP o la Junta de Vecinos. Tanto había por hacer, por sus niños, el pueblo y su Presidente, él que a pesar de las distancias, siempre estaba presente en conversaciones y, a veces, en acaloradas discusiones cuando alguno de la ciudad de los Ángeles, lo culpaba del desabastecimiento.
Por eso él creyó colaborar, como muchos, repartiendo la mercadería que llegaba, según las necesidades de cada familia. La verdad es que eran tiempos difíciles. Los latifundistas y comerciantes del lugar más de alguna vez lo amenazaron de muerte. Sin embargo, él era intachable, un hombre sin militancia pero con convicciones sólidas y valores de justicia y fraternidad.
Siempre fue respetuoso, cómo no serlo, si era un gran maestro, aquél que enseñó a leer y a escribir a gran parte del pueblo.
Para muchos la vida siguió inmutable en aquella ciudad. Sin embargo Nancy, con sus setenta años, perdió las fuerzas de tanto buscar y preguntar, sus hijas tomaron el relevo y siguen clamando verdad y justicia.

Lucrecia Brito
Abril 2006

EL PELAO GAJARDO


A Carlos Alfredo Gajardo Wolff

Valparaíso, esa ciudad de sueños inagotables que suben y bajan entre casas y caminos que serpentean aferradas a cerros rompientes de oleajes y lanchones multicolores, donde toda mariposa quisiera posarse buscando un néctar que sólo existe para los que aman el mar. Allí, entre esa geografía disonante, Carlos Gajardo forjaba sus esperanzas, con un matrimonio juvenil que postergó sus estudios de arquitectura, mas no los eliminó. Pudo más su vocación y, cuando en los primeros años con su lápiz y croquera dio forma a casas colgadas de los cerros, a edificios añosos, a enjambres de viviendas de geometrías extrañas, fue dando vida también a su matrimonio con su hija que crecía, y paralelamente, a su compromiso social y político, donde se involucra y se hace activo para manifiestarlo sin temor. ¿Por qué temer? Es algo propio, es un futuro nuevo.

Egresa lleno de sueños y sus largos años de ayudante lo impulsan a continuar en la docencia. ¿Porqué no compartir el conocimiento y la experiencia de la vida? De pronto sus sueños se truncan, es ese martes negro que proyecta una sombra en su vida y lo cambia todo, su nombre aparece en la vitrina de los cuarteles, y esa sombra se extiende como plaga y toca también a su compañera. Debe entonces recorrer las calles y las escalas, como tantas veces lo había hecho, el propósito sin embargo es ahora diferente, pretende mimetizarse, confundirse entre tantos colores y recovecos. Los días pasan, la angustia crece, las manos amigas se tienden, pero también retroceden, el peligro acecha.

Si bien las calles enmarañadas de Valparaíso cubren sus pasos, para su compañera no hay igual suerte, es tiempo de emigrar, para ello su cara sufre una metamorfosis, su grueso bigote desaparece, su escaso pelo se hace desordenado y debe además cubrirlo para hacer mejor el engaño mejor. Toma un pasaje y se sube en un bus que lo llevará a Santiago, pero a mitad de camino se detiene, una patrulla de militares decide hacer un chequeo. Son niños que juegan a la guerra, piden las cedulas de identidad, Carlos la saca con temor, confía en la diosa fortuna, luego de la revisión los documentos son devueltos, nada ha pasado, los soldados, conscriptos quizás ignoran quién es y que además es buscado. Llegado a Santiago emprende rumbo a casa de su hermana, es la posibilidad de cubrir sus pasos. Ella vive en una calle cuyo nombre será tristemente célebre, se trata de José Domingo Cañas.

Retoma sus pasos de militante, después de todo hay una cierta calma; claro que esa calma es aparente y en forma subterránea se convierte en terror de estado que crece y extiende sus tentáculos, cosa que él no ignora del todo, pese a ello continúa su trabajo político. Un día sale de casa de su hermana y promete regresar pronto, lo que no sabe es que su contacto, está bajo la mirada del “poroteo”. Se reúne con él en una calle apartada de la Comuna de Macul, aparecen entonces dos vehículos de donde descienden sus aprehensores, no cumplirá su promesa de volver pronto a casa de su hermana.

A golpes lo suben a una de las camionetas y lo tienden en el piso. El vehículo recorre calles y da vueltas y vueltas, nunca sabrá cuán cerca está de la casa de su hermana. Es introducido vendado a una habitación, pronto vendrán los golpes y las pregunta, calla, pero su cuerpo es frágil y los golpes se hacen sentir, intentarán que hable, que denuncie, cada negativa por eso es recompensada con golpes y más golpes.

Su cuerpo es de arquitectura frágil y la tortura hace estragos. Lo sacan de su encierro y de nuevo en un vehículo es trasladado a otro recinto, teóricamente para que se recupere, sin embargo el Pelao Carlos como lo conocieron sus amigos se va deteriorando día a día. De pronto desaparece y su rastro se pierde. Atrás quedó Valparaíso y sus casas, sus dibujos, su croquera y sus sueños de una sociedad más justa, más humana; ya no verá crecer a su hija, ya no estará junto a su compañera. Lo que pocos saben es que el Pelao Carlos seguirá construyendo con su arquitectura un mundo mejor y seguirá en su aula pidiendo croquis de una ciudad que se suspende en los bordes de los cerros y generosamente mira hacia el mar.

Orlando Jara


Carlos Alfredo Gajardo Wolff, casado, una hija, egresado de Arquitectura, militante del MIR, vivía en Valparaíso, fue dirigente estudiantil en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile sede Valparaíso, en 1973 egresó de la carrera y aunque no alcanzó a recibirse, impartía clases en el mismo plantel. Fue muy buscado en Valparaíso desde los primeros días del golpe en la casa de su suegra en Viña del Mar, en su propio domicilio de Pasaje Leyton 157, departamento 41, Cerro Alegre e incluso en la casa de su padre en Concepción. Su cónyuge, Eliana Cerrani Bórquez, fue detenida en octubre noviembre de 1973 a causa de la búsqueda que se hizo de la persona del afectado. Por estas razones, Carlos Gajardo se trasladó a Santiago, a casa de su hermana Mónica, ubicada en calle José Domingo Cañas en junio de 1974. El día 20 de septiembre de 1974, el afectado salió de la casa a las 13:30 horas a juntarse con otro militante del MIR, advirtiendo a su hermana que estaría de regreso antes de las 16 horas, lo que no sucedió, presumiéndose fundadamente que en ese día y oportunidad acaeció su detención.Aunque no hay testigos presenciales de la aprehensión, se sabe por testimonios de ex detenidos que estuvo en el recinto de la DINA denominado 4 Alamos. Así es como Cristián Van Yurick Altamirano declara que "...entre la gente que vi en octubre de 1974 en la pieza 13... (se refería a Cuatro Alamos) estaba Carlos Gajardo Wolff, "pelao", arquitecto...". En el mismo sentido relata Manuel José Salinas Letelier que "...entre agosto y octubre de 1974 estuve en la pieza 13 con detenidos de la DINA, muchos de los cuales aparecieron en la lista de los 119 miristas muertos en enfrentamientos en el extranjero... Recuerdo a... Carlos Gajardo...". Por su parte, Hermann E. Schwember Fernández dice que "...alrededor del 25 de octubre de 1974 un grupo de prisioneros de la pieza 13 fue sacado con destino desconocido. Entre ellos, además de Antonio Llidó, recuerdo a Ariel Salinas y a Carlos Gajardo Wolff, arquitecto".Su nombre fue incluido el 23 de julio de 1975 en la lista de chilenos presuntivamente muertos en el extranjero y que reprodujeron medios nacionales de una publicación argentina, revista "LEA", cuya circulación se redujo a un único número, sin editor responsable, y donde da a conocer una nómina de 60 personas, todos los cuales corresponden en realidad a chilenos detenidos por los servicios de seguridad del gobierno militar chileno y que continúan desaparecidas hasta la fecha.

FRIDA Y SU FAMILIA

A Frida


Iba así, radiante con el niño envuelto en el chal que mamá Rosa le había enviado desde el Sur. Era su primor, la vida que se llamó Pablo, quien, con cinco meses y algo más, los acompañaba a todas partes. Frida tenía leche suficiente y en cualquier reunión lo amamantaba.Siempre quiso tener un hijo, en verdad adoraba a los niños y creía que en ellos estaba la materia prima del hombre nuevo, por eso eligió ser Institutriz, en su trabajo se dio cuenta de la injusticia, rebelándose ante la desnutrición de los pequeños en el campo.
Su impotencia la guió en senderos de expropiación de fundos. ¡Qué más podía hacer el peón sin derechos ni tierra! Eso y mucho más, cuando se le iba la vida a los chiquillos. Por esa razón la tomaron presa en Lautaro, por eso y por vivir con un supuesto guerrillero extranjero. El se llamaba Angel y era como tal.Cruzaron la cordillera y se fueron a su casa en Buenos Aires., allá siguieron unidos a los compañeros y lograron rehacer sus cotidianidades.Lo más hermoso, era esa pequeña masita, Pablito, quien los acompañaba a todos lados.
Esa mañana del 76 caminaban inquietos, hacía días que se sentían observados y seguidos, fueron al ACNUR a pedir ayuda, en Argentina estaba sucediendo lo mismo que en Chile y temían por ellos y el niño, ya sabían de familias que desaparecían con sus niños , también de embarazadas con varios meses de gravidez que en ambos países habían sido apresadas y torturadas por los servicios secretos sin conocer su paradero.
Esa mañana de sol, doblaron la esquina y se encontraron con civiles. Frida acercó hacia su pecho el bultito querido, Angel trató de protegerla, de ayudarla a llegar al café que estaba a pocos pasos, mas ella se paralizó, las piernas no le respondían, tan solo sus brazos acurrucaban esa vida que tanto aguardó.

Les metieron a la fuerza en esa camioneta y y ya nunca más los volvieron a ver.

Su abuela clama junto a otras que les devuelvan a sus nietos, a Pablito que hoy tendría 30 años como mi hijo mayor…

Lucrecia Brito
Mayo del 2006

DESTINO INDETERMINADO


A Rubén Eduardo Morales Jara


Vaya Rubén, hay pocos como tú: un profesor admirado. No lo digo por tu valentía ni por esas convicciones tuyas que no te dejaron claudicar. O sí, también por eso: Rubén Morales Jara, profesor, Rubén Morales Jara, te digo presente. Hay pocos como tú, profesor de matemáticas querido por tus alumnos. Tal vez no quisiste atormentarlos con problemas imposibles, y sí lograste interesarlos haciéndoles ver que diez dividido por diez da como resultado uno; y que diez dividido por cinco resulta en dos. Va creciendo el cuociente, les dirías. Va creciendo y eso significa que si se divide entre más alcanza también para más, y si en pocos, alcanza sólo para esos pocos, para los que lo han tenido siempre todo en esta patria. Así les dirías con tu esperanza de alguna vez repartir bien la riqueza de la franja de tierra en que vivimos. Así te los ganabas para la causa de la revolución y era por eso que te respetaban. No faltaron en las visitas a la cárcel en esos pocos días antes del once cuando los matones del ejército que preparaban el golpe te encerraron, porque gente como tú les iba a resultar peligrosa. Y les dirías también que si dividen por más el cuociente es mayor pero más pequeño y también más justo; y si dividen por menos, será una forma de repartir egoísta y de resultado tan ambiguo como que diez dividido por cero es indeterminado, y tiende de todos modos a infinito positivo; lo cual grafica tan bien las aspiraciones de los que han sido dueños de la riqueza: que su ganancia tienda a infinito. Gran cosa el cálculo infinitesimal, Rubén, gran cosa la derivada del seno que da coseno, y grande también l'hopital, que ocupa esas derivadas para calcular el límite cuando al final nos queda cero dividido por cero. Así les enseñabas a tus alumnos y cómo no te iban a entender y no iban también a respetarte. Lo triste fue que el golpe te sorprendió al final entre las rejas, con tu hijo esperándote y tus alumnos preocupados por ti; como para no estarlo si eras su mejor profesor, el que les enseñaba álgebra y cálculo, y a buscar límites y tendencias en cuocientes indeterminados, como indeterminado fue tu destino de profesor militante y revolucionario, de paradero desconocido e indeterminado. Lo que más lamento, Rubén, es que hoy ni con todo el cálculo infinitesimal ni con el álgebra, podamos recuperarte.

Martín Faunes Amigo

Rubén Eduardo Morales Jara, casado, 1 hijo, profesor de matemáticas de la Universidad de Chile, militante del MIR, fue detenido el 6 de septiembre de 1973, en su domicilio de Temuco, por orden de la fiscalía militar de Cautín, acusado de infracción a la Ley de Control de Armas, por su presunta participación en una escuela de guerrillas en la localidad de Nehuentué, la que habría sido descubierta por el ejército y adjudicada al MIR. Su arresto fue ordenado por el fiscal ad hoc Hernán Morales, quien asesoró al fiscal militar, Mayor Luis Jofré. La víctima fue ingresado a la cárcel de Temuco donde fue visitado por varios de sus alumnos quienes le llevaron ropas y alimentos. El 11 de septiembre de 1973 debía prestar declaración ante la Fiscalía Militar, lo cual no se produjo, perdiéndose a partir de esa fecha toda pista acerca de su paradero, a pesar que estaba detenido por orden de un tribunal bajo régimen de prisión preventiva en una cárcel del país. La explicación que dieron las autoridades a sus familiares y a los tribunales, indica que Rubén Morales "se habría fugado desde el regimiento de Temuco" el día 4 de octubre de 1973. Esta explicación resulta inverosímil, a la luz de los antecedentes reunidos en la investigación judicial, los cuales denotan una clara contradicción de las autoridades en cuanto a las circunstancias en que se habría dado la fuga. Hasta la fecha se desconoce la suerte o el paradero de Rubén.

EL PEPE AGURTO

 A ERNESTO AGURTO ARCE

José Ernesto Agurto Arce, se encuentra en el sector de la quebrada del Waina en Antofagasta,
ocultándose de sus perseguidores, absorto se encontraba repasando su vida en la universidad del norte donde había ocupado el cargo de asuntos estudiantiles. Un movimiento en la arena seca llama su atención, duna arriba un ciento de hormigas arrastra un alacrán medio moribundo, si en la organización hubiéramos tenido esa pujanza y determinación estos milicos no nos pasan por encima, la imagen de su compañera de trabajo fusilada el 15 de septiembre de 1973 ,Elizabeth Cabrera su franca sonrisa se le viene a la mente y se enjuga una furtiva lagrima .Un ruido de motor acercándose lo alerta refugiandose entre las rocas, se acomoda y allì abajo viene subiendo un vehiculo militar ,por el lecho de la quebrada serpentea siguiendo la huella polvorienta, dando tumbos es pasada la media tarde y tres vienen en la cabina y uno en la retaguardia, armados hasta los dientes en tenida de guerra a unos cincuenta metros aproximadamente se detienen y comienzan a bajar unos bultos y los ocultan entre las rocas, luego se toman unos tragos ,al parecer alcohol de sus cantimploras, se mofaban y reían de los bultos a grandes risotadas estaban fuera de si, ebrios ,pasan horas interminables , entrada la noche se suben al vehiculo y retornan quebrada abajo, el olor a sangre y pólvora que emanaban los bultos ensangrentados despierta su curiosidad , comienza a romper los gangochos encontrándose con macabra sorpresa sus compañeras y compañeros de lucha yacían allí convertidos en horrendos bultos todos desfigurados gente de los cuadros del MIR asesinados por los militares esto le provoco un dolor en el estomago y se desmaya .Por la mañana unos picotones dolorosos en su pierna izquierda lo despierta unos aleteos lo asustan aves de rapiña jotes carroñeros habían encontrado el lugar insisten en atacarlo , toma una piedra ,con ella se defiende anonadado llora convulsamente no puede ser tanta maldad.Intenta enterrar los cuerpos pero no tiene herramientas y se encuentra muy débil por la falta de alimentos, decide salir de allí seguir la lucha para vengar las inútiles muertes de sus compañeros se iría a la capital así que saliò a trastabillones cerro arriba en dirección sur poniente buscando la subida de la negra a media tarde se escondió entre unos matorrales a la vera del camino y cuando paso un camión encarpado se subió como pudo este transportaba sacos de guano rojo cuando ya se hizo noche empezó a tirar algunos sacos y hacerse un lugar al centro de la carga el polvillo y olor que emanaba de los sacos lo hacían estornudar temía ser encontrado. La sed y el hambre lo acosaban el chofer paro en un restauran y el intento bajar para aprovisionarse furtivamente mas no pudo una patrullera militar se encontraba alli.solo podía observar por un orificio en la carpa por donde respiraba aire fresco el chofer revisa las lingas para asegurarse que la carga esta bien estivada , los militares se acercan y le exigen la documentación y deciden revisar la carga el olor del guano los ase desistir de desencarpar el camión para observar mejor.perdio el conocimiento y no sabe cuanto duro el viaje .Unas voces de mando dirigiendo el retroceso del camión en la parcela 67 de Paine lo alertan un farol a keroseno , diestramente manejado guiaba al chofer una vez apagado el motor y un hasta mañana lo alivio cuando se alejaron los pasos se asomo unos perros policiales en un corral le llaman su atención así que lentamente se deslizo por el lado opuesto y se introdujo en una acequia no sin antes tomar una pala regadora y con el agua hasta las rodillas sale a la panamericana sur las luces del restaurant Bavaria le llaman la atención se acerca con la pala al hombro con los bluyines húmedos doblados los zapatos chorreando agua logra llegar al sector donde sacan los restos de la cocina y busca entre los tarros restos de perniles y mendrugos de pan se aprovisiona en los bolsillos de la campera no importándole la grasa ni el olor a guano rojo que persistía en sus ropas un camión militar se encontraba en el frontis del restaurant, el observaba por los ventanales así que lentamente retrocedió y saltò un cerco al lado oriente buscando la oscuridad se acordó que las vías del tren debían de pasar por allí así que siguió a campo traviesa alumbrado por la débil luna los queltehues reclamaban su presencia en esos potreros cuando traspaso un canal se encontró con las vías y se fue caminando por entre los durmientes rumbo al norte la madrugada lo sorprendió frente al fundo el Recurso una fogata y unos vagabundos lo invitan a calentarse tomando choca con ellos su primera comida caliente después de muchos días ya no sabia cuantos ahí se entero que estaba muy cerca del puente Maipo justo al lado del canal Viluco donde sus compañeros de infortunio le ofrecen una muda para que se bañe en las café sosas aguas lo hace en efecto y aprovecha de lavar sus prendas la camisa regalada por Heli. Como cariñosamente le decía colgada entre las chilcas y moras se secaba así paso el DIA y esperaron la noche cerca de las dos de la mañana se aventuraron en los potreros de maíz escondiéndose del caserío cerca de la parte sur del rió ya que los perros podían alertar las patrullas que custodiaban los dos puentes y el del ferrocarril estudiaron cuidadosamente cada movimiento allá abajo unas fogatas encendidas les dio a entender que el ferrocarril y el viejo puente quedaban sin guardianes así que se deslizaron por el barranco y se acercan al primer pilote de fierro y por allí treparon hasta los rieles y encuclillas caminaron lentamente hasta lograr la orilla opuesta un disparo al aire los dejo con los pelos de punta estaban haciendo blanco en la estructura de fierro silbaban las balas rebotando en los hierros unas carcajadas de los ebrios militares los tranquilizo . Una vez en la orilla opuesta apuraron el tranco ya al despuntar el sol, se encontraban a la altura de lo espejo allí se despidió de sus compañeros de ruta y se dirigió a la población donde se acordaba que vivía su tía laura hermana de su papà una casita de terrón y de fonolas se acerca cuidadosamente , golpea la puerta una tía enojada lo increpa y lo toma por un vagabundo del barrio le cierra la puerta en sus narices . tía golpea de nuevo soy su sobrino pepe una sonrisa y unos abrazos lo reciben y le piden disculpas ahí se entero de la muerte de su tío dirigente de la maestranza de san Bernardo sus primos hacinados en una sola pieza estos pequeños no se acordaban de el. Se tendió en la cama matrimonial , se quedo dormido profundamente. En la madrugada del domingo se despide de su tía y sobrinos, se incorpora en la actividad partidaria junto a su amigo Julio Fidel Flores Pérez desaparecido el 10 de enero de 1975. No pasa mucho tiempo , en febrero de 1975 lo divisan por ultima vez en las calles del centro de Santiago. se encuentra en el sector de la quebrada del Waina en Antofagasta,
ocultándose de sus perseguidores, absorto se encontraba repasando su vida en la universidad del norte donde había ocupado el cargo de asuntos estudiantiles. Un movimiento en la arena seca llama su atención, duna arriba un ciento de hormigas arrastra un alacrán medio moribundo, si en la organización hubiéramos tenido esa pujanza y determinación estos milicos no nos pasan por encima, la imagen de su compañera de trabajo fusilada el 15 de septiembre de 1973 ,Elizabeth Cabrera su franca sonrisa se le viene a la mente y se enjuga una furtiva lagrima .Un ruido de motor acercándose lo alerta refugiandose entre las rocas, se acomoda y allì abajo viene subiendo un vehiculo militar ,por el lecho de la quebrada serpentea siguiendo la huella polvorienta, dando tumbos es pasada la media tarde y tres vienen en la cabina y uno en la retaguardia, armados hasta los dientes en tenida de guerra a unos cincuenta metros aproximadamente se detienen y comienzan a bajar unos bultos y los ocultan entre las rocas, luego se toman unos tragos ,al parecer alcohol de sus cantimploras, se mofaban y reían de los bultos a grandes risotadas estaban fuera de si, ebrios ,pasan horas interminables , entrada la noche se suben al vehiculo y retornan quebrada abajo, el olor a sangre y pólvora que emanaban los bultos ensangrentados despierta su curiosidad , comienza a romper los gangochos encontrándose con macabra sorpresa sus compañeras y compañeros de lucha yacían allí convertidos en horrendos bultos todos desfigurados gente de los cuadros del MIR asesinados por los militares esto le provoco un dolor en el estomago y se desmaya .Por la mañana unos picotones dolorosos en su pierna izquierda lo despierta unos aleteos lo asustan aves de rapiña jotes carroñeros habían encontrado el lugar insisten en atacarlo , toma una piedra ,con ella se defiende anonadado llora convulsamente no puede ser tanta maldad.Intenta enterrar los cuerpos pero no tiene herramientas y se encuentra muy débil por la falta de alimentos, decide salir de allí seguir la lucha para vengar las inútiles muertes de sus compañeros se iría a la capital así que saliò a trastabillones cerro arriba en dirección sur poniente buscando la subida de la negra a media tarde se escondió entre unos matorrales a la vera del camino y cuando paso un camión encarpado se subió como pudo este transportaba sacos de guano rojo cuando ya se hizo noche empezó a tirar algunos sacos y hacerse un lugar al centro de la carga el polvillo y olor que emanaba de los sacos lo hacían estornudar temía ser encontrado. La sed y el hambre lo acosaban el chofer paro en un restauran y el intento bajar para aprovisionarse furtivamente mas no pudo una patrullera militar se encontraba alli.solo podía observar por un orificio en la carpa por donde respiraba aire fresco el chofer revisa las lingas para asegurarse que la carga esta bien estivada , los militares se acercan y le exigen la documentación y deciden revisar la carga el olor del guano los ase desistir de desencarpar el camión para observar mejor.perdio el conocimiento y no sabe cuanto duro el viaje .Unas voces de mando dirigiendo el retroceso del camión en la parcela 67 de Paine lo alertan un farol a keroseno , diestramente manejado guiaba al chofer una vez apagado el motor y un hasta mañana lo alivio cuando se alejaron los pasos se asomo unos perros policiales en un corral le llaman su atención así que lentamente se deslizo por el lado opuesto y se introdujo en una acequia no sin antes tomar una pala regadora y con el agua hasta las rodillas sale a la panamericana sur las luces del restaurant Bavaria le llaman la atención se acerca con la pala al hombro con los bluyines húmedos doblados los zapatos chorreando agua logra llegar al sector donde sacan los restos de la cocina y busca entre los tarros restos de perniles y mendrugos de pan se aprovisiona en los bolsillos de la campera no importándole la grasa ni el olor a guano rojo que persistía en sus ropas un camión militar se encontraba en el frontis del restaurant, el observaba por los ventanales así que lentamente retrocedió y saltò un cerco al lado oriente buscando la oscuridad se acordó que las vías del tren debían de pasar por allí así que siguió a campo traviesa alumbrado por la débil luna los queltehues reclamaban su presencia en esos potreros cuando traspaso un canal se encontró con las vías y se fue caminando por entre los durmientes rumbo al norte la madrugada lo sorprendió frente al fundo el Recurso una fogata y unos vagabundos lo invitan a calentarse tomando choca con ellos su primera comida caliente después de muchos días ya no sabia cuantos ahí se entero que estaba muy cerca del puente Maipo justo al lado del canal Viluco donde sus compañeros de infortunio le ofrecen una muda para que se bañe en las café sosas aguas lo hace en efecto y aprovecha de lavar sus prendas la camisa regalada por Heli. Como cariñosamente le decía colgada entre las chilcas y moras se secaba así paso el DIA y esperaron la noche cerca de las dos de la mañana se aventuraron en los potreros de maíz escondiéndose del caserío cerca de la parte sur del rió ya que los perros podían alertar las patrullas que custodiaban los dos puentes y el del ferrocarril estudiaron cuidadosamente cada movimiento allá abajo unas fogatas encendidas les dio a entender que el ferrocarril y el viejo puente quedaban sin guardianes así que se deslizaron por el barranco y se acercan al primer pilote de fierro y por allí treparon hasta los rieles y encuclillas caminaron lentamente hasta lograr la orilla opuesta un disparo al aire los dejo con los pelos de punta estaban haciendo blanco en la estructura de fierro silbaban las balas rebotando en los hierros unas carcajadas de los ebrios militares los tranquilizo . Una vez en la orilla opuesta apuraron el tranco ya al despuntar el sol, se encontraban a la altura de lo espejo allí se despidió de sus compañeros de ruta y se dirigió a la población donde se acordaba que vivía su tía laura hermana de su papà una casita de terrón y de fonolas se acerca cuidadosamente , golpea la puerta una tía enojada lo increpa y lo toma por un vagabundo del barrio le cierra la puerta en sus narices . tía golpea de nuevo soy su sobrino pepe una sonrisa y unos abrazos lo reciben y le piden disculpas ahí se entero de la muerte de su tío dirigente de la maestranza de san Bernardo sus primos hacinados en una sola pieza estos pequeños no se acordaban de el. Se tendió en la cama matrimonial , se quedo dormido profundamente. En la madrugada del domingo se despide de su tía y sobrinos, se incorpora en la actividad partidaria junto a su amigo Julio Fidel Flores Pérez desaparecido el 10 de enero de 1975. No pasa mucho tiempo , en febrero de 1975 lo divisan por ultima vez en las calles del centro de Santiago.
FACUNDO LEYLAF

Las nubes pasan desde aquel dia en silencio

para recordar a Cesar Avila Lara profesor, detenido desaparecido, quien fue visto en la tercera Comisaria de Rahue el día 28 de septiembre de 1973)

Para la entrañable Irma Ponce y los suyos, ella sabe cuanto la queremos .


El calendario marcaba dí­a 28, mes de septiembre, año de 1973.
Hablaré por ese tiempo.
El reloj habí­a perdido todos sentidos. Diré que eran dí­as sin sombra, nunca tanta gente habí­a mirado al suelo, como pidiendo que la tierra se lo tragase como para pagar la verguenza, de lo que habí­a sido, de lo que se habí­a tocado con la punta de los dedos.
La estatua que nos sonreí­a siempre desde el medio de la pileta frente al liceo de niñas de Osorno, deje que la paloma que tení­a en su mano derecha se escapara, y se llevara aquellos nombres que habí­a conocido. Se los llevamos a todos. Fue ella la que vió pasar a Cesar con su paso rápido rumbo a la prisión, no le pudo ayudar, ella vió todo lo que pasaba a sus espaldas El no sintió los pasos que lo seguí­an, su preocupación era Irma, y claro, si se habí­an dado cuatros besos enormes y bellos.
Ese dí­a habí­a hecho sus clases como siempre, como un profesor sin confesionario, nadie percató sin duda algún instante de distracción, entró a las salas de clases con su rostro de maestro, con sus puños apretados guardando algunas piedrecitas con algo de música. Especial atención colocó cuando con los niños del tercero B, fueron colgando los volantines que llenaron de colores la sala de clases Otros, sus más cercanos podrán contar ese dí­a en particular.
Habí­a también una hoja en un escritorio en la que estaba su nombre Cesar Avila Lara, una garra la tomó en su bolsillo
Yo les contaré lo que dijo entre susurros una vieja loca que durante años estaba sentada en la punta del camino que lleva a Maicolpué, es un trazado que atravieza kilometros habitados por Huilliches, gente sencilla, que viven de lo que venden en el mercado que cada dí­a se hace en la feria libre de Rahue. No puedo decir que eso sea verdad, nadie le otorga a una loca lo que dice y cuenta.
Cuando aquella mujer extendia aquel pañuelo quedaron al descubierto dos tapas de botellas, un trozo de plástico, siete piedras y una pata de conejo, o se parecí­a a eso.
Le pegaron me contó.
Se quedó en silencio, frunció el ceño, esperaba que ella hablara yo no tení­a otra alternativa.
No hables, me dijo, el contó sus clases, no dió los nombres de sus alumnos, leyó poemas, cantó canciones de cuna, pero eso no era suficiente, ellos querí­an que les dijera otras cosas.
Allá­ fue, en la Tercera Comisaria de Carabineros de Rahue, en Osorno cumplieron la orden. Cesar Avila debe no existir, hay que hacer que nunca más lo vean, lo escondieron, pero se olvidaron que sus pasos estan y estarán para siempre sonando en cualquier colegio, estarán en una sala de clases, estarán en las palabras de otros profesores, aparecerán sus palabras escritas en el vapor que nubla los vidrios de una ventana en la escuela N° 217 de Cancha Larga o en la N° 245 de Puaucho. Cesar alcanzó a escribir una carta a todos sus amigos.
"gracias por haberme querido, a ustedes les dejo todo, a ellos nada"
A Irma y a sus hijos les dejó todos los besos del mundo y las palabras que utilizan los que son maestros para siempre en cada sala clase.
A nosotros la tarea de no olvidarle.
La pobre loca, guardó en su saco aquel pañuelo sucio y descolorido. Cerró los ojos y movió par de veces su cabeza, como negando algo que ella hubiera visto, los conozco decía mientras se alejaba. Llega cada 28 de septiembre en la mañana y dice que ve pasar a Cesar Avila montado en una nube con muchos niños que hacen volantines mientran cantan canciones y si le preguntan como está Cesar ella responde que igual que siempre. Después se queda en silencio.

Pablo Varas
Bruselas Bélgica

EL POETA

 



(Al desconocido que nos enseñó a vivir, en el infierno).
Relato que tiene que ver con alguien a quien nunca le supe el nombre pero que lo llamaban: "EL Poeta" o el "Profe".
En ciertos lugares es frecuente ignorar el nombre del otro.

Yo nunca estuve entre los iniciados. Pero, como todos los que llegábamos a aquel sitio de terror, supe de sus versos escritos en cualquier lugar y que luego pasaban de boca a oreja. Eran versos llenos de luz, de amores perdidos, de lluvias olvidadas (dulces en aquel lugar donde no llovía nunca) de sonrisas de mujer que, en alguna parte, sufre la ausencia, busca, espera un regreso incierto, versos con risas, llantos y gritos de niños que juegan en calles polvorientas alegrando el corazón a la vuelta del trabajo.

Al leer sus versos, estuve seguro de haberlo conocido, hacía mucho tiempo, en otro infierno, el de las minas de carbón en el sur lluvioso, casi tan difícil de abandonar como éste, donde ahora estaba. Aquel era un infierno con camas calientes que mantenían el olor del hombre que las dejaba, cuyo turno comenzaba con tu descanso, con un polvo negro que impregnaba la vida, con túneles infinitos bajo el mar, salarios de hambre, mujeres de caras tristes con el ceño fruncido por la rabia impotente y con niños que, a pesar de todo, corrían y reían.
Allí sus versos eran como flores que hablaban de sol, de campos verdes, de la fuerza escondida en el alma, de un futuro abierto y luminoso que vendría. Sus versos aparecían en cualquier parte y pasaban de mano en mano. Los que sabíamos leer los entregábamos a otros, que los recibían con ojos y oídos abiertos que se transformaban luego en bocas que los repetían y canturreaban con melodías viejas o creadas por ellos mismos, a veces en medio del ruido de mina, a veces en el silencio de los descansos o de las largas caminatas por los túneles.
Un día, el azar me llevó junto a él. Para mí, en ese momento, fue sólo otro ser humano que parecía cansado o enfermo, cosa no permitida en esos antros. Sin pensar lo ayudé por el precio de una oscura sonrisa. Después apareció un poema sobre la amistad del amigo desconocido que entibia el corazón. No lo vi más. Tuve la suerte de poder salir de aquel sitio y no volver.
Ahora, en este nuevo infierno mucho más brutal e incierto, reconocí de inmediato la fuerza de sus palabras, su luz, su esperanza. Pregunté por él, supe que "el poeta" estaba muerto. Lo habían fusilado como represalia de algún hecho cualquiera, pocos días antes de mi llegada. Pero, como todos, sentí que aún estaba vivo. Ahí estaban sus versos que seguían apareciendo y que, a muchos, nos ayudaban a vivir la incertidumbre y rigor de cada día. Nunca supe quien tenía su legado.

Un día, en forma tan arbitraria como había llegado, me sacaron de allí y me encontré, como un bulto, en Francia. Lejos de mi gente, de mi país, con una letra en el pasaporte que me vedaba el regreso.
Un azar, un encuentro en la calle, me dio la alegría de saber que el poeta, que a tantos ayudó a vivir, no murió en su ejecución, sobrevivió en el pozo donde fue arrojado y estuvo todo el tiempo escondido protegido, con gran riesgo, por uno prisioneros que salía del campo. Allí siguió fluyendo la fuente de su poesía. Sólo quienes lo alimentaban estaban en el secreto de que aún vivía. No pude saber su nombre, creo que nadie lo supo.

Tiempo después, otro azar me entregó el dolor de saber que, cuando el campo fue abandonado y protegido de los curiosos con minas antipersonales, una de ellas lo destrozó.
El dolor de esta doble muerte y la luz de sus poemas está presente en el recuerdo de algunos de sus versos que, de tanto en tanto, aparecen en mi mente, junto con la fantasía de que, esta vez, tampoco esté muerto y que, en algún lugar, goce del verde del campo, de la sonrisa de una mujer, de las carreras, risas y lágrimas de los niños

Draco Maturana

CRISTIAN

 

A CRISTIAN VICTOR CARTAGENA PEREZ

Como te nombraban amorosamente tus alumnos, no por patudos si no porque no solo eras el Prof., eso era porque además un gran amigo veían en ti ;consejero de sus padres , pobladores y campesinos de aquella angosta calle polvorienta donde los añosos plátanos orientales cobijan con su sombra las ranchitos construidas con empalizadas de chilca y terrón, aun hoy dia se acuerdan de esas clases subiendo la cuesta chada con tus alumnos a enseñarles los nombres vernáculos de las plantas y pájaros imitando su canto para atraer las chirihuas y mirlos. Encantados quedaban esos niños con tu sabiduría como te escucharon el cuento de la loica de pecho rojo, allí sentado en la gran roca, quien iba a pensar siquiera con un atisbo de duda que no disfrutarían de los 18 de septiembre organizado por su Prof. por siempre, ya que las mejores carreras de ensacados el palo encebado el mas alto nunca antes visto no pudieron coronarlo; las niñitas te pedían que jugaras con ellas no solo a las muñecas si no que a las payayas te integrabas haciendo saltar las semillas en tus grandes manos de hombre de campo. Diestramente te dejabas ganar, un coro de niñas se reían felices de tus torpezas; para que decir los bien organizados partidos de fútbol ¿cuantas veces recorrieron San Francisco de Mostazal, Monte Águila ,Chepica, incluso Buin y Paine de Local a disputar esos puntos maravillosos con los chiquillos a pata pela y los con hojotas insa donde asomaban esas uñas negras .un putas profesor les ganamos salían de esos airosos pechos de los mocetones del ultimo curso .El asado al palo para los que terminaban el año ahí les permitías una licencia tomarse un traguito de tinto pero siempre cuidando tus niños no se pasen para la coyunda les recordabas manteniendo el orden y respeto. Cuantos trompos cucarros y taguas bailadoras salieron de esos cursos de carpintería zumbaron en esas competencias locales el verde de palo de guayacán el gris de tebo todavía te esperan para que los enliences para dar la partida a esas fiestas si por que Prof. todo lo convertías en fiestas ese fatídico 18 de septiembre el cielo se nublo con una tormenta de volantines negros donde huracanados tronaban de impotencia por tu captura como un animal furioso por los vecinos encapuchados y los pacos envidiosos te perdiste entre las quebradas de la cuesta ay amigo! y profesor cuantas enseñanzas nos dejaste pero los volantines remontan el cielo como águilas oteando tu búsqueda cada noche de 18 de septiembre esperamos encontrarte amigo.

Los Chadenses no cejamos la búsqueda y el recuerdo es imperecedero porque enraizaste en nuestros corazones.aun sonreímos al nombrarte profesor Cristian.

FACUNDO LEYLAF

CRISTIAN VICTOR CARTAGENA PEREZ
De 30 años ,casado padre de dos hijos ,profesor y Director de la escuela bàsica de Chada .Militante comunista fue detenido el 18 de septiembre de 1973 ,en presencia de su esposa y sus 2 hijos pequeños . Acusado de extremista ,fue golpeado hasta quedar inconsciente por la patrulla intetgrada por carabineros, civiles y Militares .De sus aprehensores se pudo identificar al Sargento Osvaldo Ortiz Retamal Burgos ,al Cabo 2º Rogelio Villarroel Venegas ,al Sargento 2º Raul Ortiz Malvenda y pese a que los civiles llevaban pasamontañas ,se reconociò a Dario Gonzalez ,comerciante de Paine .Cartagena fue trasladado a la Subcomisaria de Paine , junto a 8 personas ,que fueron liberadas al DIA siguiente .Segùn carabineros el profesor tambien fuè puesto en libertad . De ese DIA permanece desaparecido

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